EJEMPLARES ÚNICOS BRILLARON EN MARIANA
EJEMPLARES ÚNICOS BRILLARON EN MARIANA
Tercera Concentración de Clásicos 2026
Arriba, las chicas premiadas: Mamen Huélamo Platas, la conductora más veterana y su nieta,Andrea Cuesta Rovira, la conductora más novata, junto a los organizadores de la concentración de Mariana.
Por tercer año consecutivo la Concentración de Coches Clásicos de Mariana logra un éxito de convocatoria. Este año nuevamente superó las expectativas de inscripción con una numerosa representación del Club de Clásicos de Cuenca, y especialmente con una destacada participación ejemplares únicos que han recibido merecidos premios.
El más Clásico
El premio al más antiguo ha sido para el Chrysler Imperial Coupé de 1931 color granate y negro, propiedad de Julián Cotillas, quien ha invertido cerca de cinco años en su restauración total. Gonzalo Cotillas, al volante de esta antigüedad, nos ha explicado que todas las piezas son originales y han sido reparadas por su padre en su taller AutoJulmar, dónde asegura, hay otras valiosas piezas históricas en conservación.
En particular, este coupé que se acerca al centenario, ya había sido premiado en Santa Cruz de la Zarza, pero esta es la primera vez que llega en marcha a una concentración. Aunque no tiene velocímetro, han verificado que puede alcanzar, con su motor original reacondicionado, más de 100 kilómetros por hora.
El más valorado
Un Ford B de 1934, reconvertido en Station Wagon ha sido premiado como el Clásico más valorado por los jueces de la concentración de Mariana. Se trata de la legendaria “Rubia” de Julián Alfaro, quien nos explicó que lo único que le ha cambiado desde que lo tiene en propiedad hace unos quince años, ha sido el color de la madera de verde a amarillo, para acentuar su longevidad.
Lo adquirió en Barcelona con algunas adaptaciones, como las luces intermitentes, para facilitar su circulación en la ruta moderna, pero las piezas funcionales son todas originales y legalizadas.
Este tipo de coche Station Wagon con gran capacidad en su parte trasera, inicialmente se utilizó para transportar pasajeros y equipaje desde las estaciones de tren hasta los hoteles.
Su capacidad le permite alcanzar una velocidad promedio de 70 Kph en carretera, pero, a fin de evitar desgastes, su propietario sólo lo transporta rodando en distancias cortas. Para concentraciones más alejadas de 50 kilómetros, utiliza vehículos de soporte.
El popular camión de Bomberos
Entre los Clásicos, este poderoso vehículo de 56 años causa gran admiración por su imponente tamaño. Fue el más premiado en el 2025 y este año también ha recibido una distinción.
Su propietario, el transportista internacional Joaquín Carrasco Moya, nativo de Quintanar del Rey, lo adquirió hace un lustro en Cabeza del Buey, Badajoz, después que el Ayuntamiento lo aparcara tras la llegada de un modelo más moderno.
No fue fácil adquirirlo, pero después de dos años de negociaciones y papeleos logró matricularlo a su nombre. Para sacarlo a rodar reacondicionó únicamente un pistón el motor y la tapicería. Todos los elementos son originales, incluso el equipamiento para el surtidor de agua, que funciona como en sus años de activo.
El marcador apenas si alcanza los 100 mil kilómetros y su desplazamiento promedio es de 80 Kph. En cada concentración en la que participa triunfa con su impresionante presencia, especialmente porque deja la puerta abierta para que los chavalillos sueñen a ser bomberos sentados en su elevado volante.
Un pequeño de casi noventa
Oscar Saiz Abad no sólo es coleccionista sino restaurador, y ya nos ha sorprendido con magníficos ejemplares. Esta vez apareció con un Fiat 500 A Rojinegro del 1939, también conocido como Topolino, o pequeño ratón en italiano, apodo que se ganó por sus grandes faros, que recuerdan las orejas de un ratoncillo.
Nos comenta su propietario que ponerlo en marcha le llevó año y medio, dedicándole sus horas libres. Este ejemplar, que conserva también su color original, tiene un motor de 567 cc con válvulas de bloque y 13 caballos de potencia máxima. Las fotos dicen el resto. ¡Único!